... relatos pseudopoéticos escritos desde lo más profundo de mi ser

La lanzadora de cuchillos

No pudo evitar mirar de reojo la puerta del apartamento y al instante, sintiendo como un escalofrío rasgaba su piel, trató de huir pero los miedos que tanto tiempo llevaban dormidos despertaron de pronto y atenazaron cada uno de los músculos de su cuerpo. Inconscientemente, bajo la tintineante luz de la farola, recordó los gritos de angustia retumbando en su cabeza, las frías noches en vela escondida bajo las mantas, el eco de los pasos subiendo la escalera, los golpes. -Mamá siempre tuvo buena puntería - suspiró, mientras una lágrima resbalaba sobre su mejilla y desaparecía bajo la curvada línea de sus labios.

Fuego cruzado

Desorientada, alzó como pudo la vista y al ver su propio reflejo esparcido sobre los cristales rotos de la moqueta trató de levantarse y huir de su propia pesadilla, pero los músculos de sus piernas, abatidos por los golpes recibidos, no aguantaron el peso de su alma y se hundieron al instante en sus miedos.

Apenas podía comprender lo que estaba sucediendo pues en unos segundos todo aquello que le rodeaba había desaparecido por completo. Un helicóptero, un fuerte estallido, un extraño olor picante, gritos…

Sintiendo como se nublaban los recuerdos de sus familia y como se desvanecía la esperanza, olvidó de golpe el dolor de sus heridas e intentó sobreponerse a la angustia que atenazaba su cuerpo contra el frío suelo.

Con el escaso valor que flotaba en el aire llenó sus pulmones e intentó de nuevo soportar sobre sus hombros el peso de su decrépito mundo. Durante un efímero instante creyó en sí misma y logró ponerse con dificultad en pie, entonces a través del hueco de la ventana pudo ver el infierno del que llevaba huyendo toda la vida.

De pronto una ligera brisa cargada de plomo y metralla atravesó las cortinas y, sacudiendo con violencia las entrañas de su cuerpo, se desplomó inerte contra el suelo. Ya no lucharía por levantarse, ni tan si quiera por sobrevivir, tan sólo se esforzó por recordar los ojos de sus hijas y rezar por ellas.

Instrucciones para reventar su televisión

Este es un mensaje de todos los libros que ha comprado y nunca ha llegado a abrir, de las conversaciones familiares abortadas después de la cena, de las frases a medio acabar por culpa de un gol y de todas aquellas reflexiones silenciadas por el argumento de una película.

Advertencia: Antes de que cometa cualquier locura sería recomendable que durante unos segundos recapacitase usted sobre las causas y las consecuencias de sus actos, y los posibles inconvenientes o beneficios que estos pudieran acarrearle en un futuro próximo, y sólo entonces, y siempre y cuando haya decidido definitivamente deshacerse de la monotonía y la desidia que han llenado su vida de contenidos insípidos y vanos, podrá tomar como suyos los consejos e instrucciones que a continuación se detallán.

Causas: La politización de las diferentes cadenas, los contenidos absurdos y repetitivos, la información previamente filtrada, los teleconcursos para idiotas, la publicidad fraudulenta y engañosa, los ronquidos en el canal GH 24 horas, el asedio de la prensa rosa, futbol, futbol y más futbol a cualquier hora, personajes varios como la princesa del pueblo, los hermanos Matamoros o Jorge Javier, la falta de programas culturales y educativos, el reflejo distorsionado de la realidad, los nuevos ídolos a los que nuestros hijos admiran…

Consecuencias: Dispondrás cada día de entre dos y cinco horas para que puedas volver a preocuparte de ti mismo y de todos aquellos que te rodean. Podrás retomar la lectura de ese libro que hace tiempo abandonaste, ir a pasear junto al mar o a la plaza de tu barrio, salir a hacer deporte, charlar con tu vecino sobre cosas sin importancia, tomarte una cerveza sintiendo cómo pasa el tiempo, hacer el amor o simplemente desconectar y descansar.

Útiles: Es probable que no disponga usted en casa de un fusil de asalto AK 47, una guadaña o una motosierra, pero no desespere, seguro que si deja volar a su antojo la imaginación podrá encontrar en cualquier estancia de su vivienda utensilios eficaces con los que efectuar con precisión el plan acordado. Para ello nos serán de mucha utilidad destornilladores, cuchillos de cocina, una silla del salón, aquella maceta cuya planta hace tiempo murió, el jarrón que tanto odias, la colección de CDs de Rhafael, el cargador de un viejo móvil, las botas de futbol con tacos de aluminio, la hucha que una tía tacaña te regalo por la comunión…

Al concluir a su alrededor se amontonarán esparcidos inertes por el suelo cristales, tornillos, cables, botones, fusibles… en definitiva piezas de aquel calamitoso cacharro que le privo de disfrutar de su familia, que vertió sobre sus hijos reprobables contenidos con total impunidad, que le mantuvo secuestrado infinidad de noches para ver series que ya ha olvidado, que falsamente le sedujo con el reflejo de la fama y de la gloria. Entonces será recomendable que tome aire, se siente y disfrute de la panorámica, sabiendo que ha actuado usted correctamente. Recuerde que su familia y sus propias neuronas se lo agradecerán.

La quinta víctima

Tal vez si hubiera preguntado dónde y no cómo… pero la curiosidad le empujo a errar en la pregunta. Entonces le mire fijamente, sabiendo que solo durante unas horas sería su presa, y tratando de adivinar el sabor de su sangre me deleite relatándole todo cuanto había sucedido: los cuatro chicos elegidos al azar, el cuchillo ensangrentado, sus suplicas, el reguero de sangre…

No sé si mis palabras palidecieron su rostro o si la expresión de su cara puso fin a la macabra descripción, lo cierto es que un escalofrío recorrió fugazmente mi cuerpo al ver el sudor resbalando por su frente y sus enormes ojos inundados de miedo, el mismo miedo, el mismo olor, la misma excitación que aquella noche.

Rodeado de soledades



¿Y mi alma? Ya ni la recuerdo. La perdí de vista una noche mientras perseguía mis sueños y ahora recorro descalzo pesadillas tratando de huir de los miedos que desde entonces cubren con su manto de rocío mi pálido cuerpo. Pero aún hay noches en las que puedo sentir sus uñas clavándose en la profundidad de mi pecho, resquebrajando la piel que me aprisiona y me ata a la vida, dejando escapar así los tormentos que hacen mis noches oscuras y mis días eternos. Y la busco incansablemente entre recuerdos que agonizan en mi memoria, pero sólo encuentro lamentos, ecos lejanos de angustia que en medio de esta fosa común a los brazos del olvido me empujan pereciendo sin ella cada día un poco más.

tres historias con diferentes desenlaces que comparten idéntico comienzo

Fumar puede matar


-¿Y cuándo será el incendio?
-¡Qué importa! Para cuando todo lo que nos rodea perezca sepultado por las cenizas, ambos habremos abandonado este cementerio en el que aún florece la vida.
-Pero, quizás…
-No. Olvídalo. No habrá un quizás, ni duda alguna, ni titubeos, ni si quiera habrá futuro. Es inevitable.
-¿Y Lucía?
-Lucía… sufrirá. Pero el dolor se desvanecerá con el tiempo.
Entonces el silencio hizo que las voces que retumbaban en mi cabeza se desvanecieran por completo. Respiré profundamente tratando de encontrar la solución. No la había. Ya no. Abrí el gas y encendí un cigarrillo. Esta vez la cajetilla tenía razón.

Fuego a discreción


-¿Y cuándo será el incendio?
-Ten paciencia, aún debemos esperar a que el sol esté sobre nuestras cabezas, sólo entonces actuaremos.
-¿El sol?
-Pronto lo entenderás ¿Has traído todo lo necesario?
-¿Charly crees que hacemos bien?
-No es el momento de tener dudas Johnny, sino de llenarnos de valor, recuérdalo.
-Si claro, pero…
-Tranquilo. Todo saldrá bien, hemos repasado el plan y no habrá ningún problema. Yo lo haré si así te sientes mejor.
-Gracias.
-Bueno, ha llegado ya el momento, acércame el super rayo exterminador y…
-… ¿Chicos habéis cogido vosotros las gafas de la abuela?
-¡No mamá!

El fin justifica los medios


-¿Y cuándo será el incendio?
-¿Incendio?
-¿No lo recuerda? Fue idea suya.
-¡No! El plan consistía en atacar todos los frentes posibles mediante discursos incendiarios: política, economía, paro… y desprestigiar así de forma anticipada todas sus posibilidades electorales.
-Y entonces ¿qué hacemos con la gasolina?
-¿Gasolina?
-Eso he dicho ¿oye usted bien?
-¡Dios! Y usted tan tranquilamente apurando ese maldito cigarrillo como si nada.
-Ni fumar a gusto se puede ya.
-¡Está usted loco, vamos a salir todos volando!
-Mire eso sí sería un buen impulso mediático, elevaría su popularidad y los medios le convertirían en un mártir…
-¡Alto! ¿Por qué me miran así?

Rara Avis

-¡Toca jotas! -gritó asombrado mi padre rompiendo en enormes carcajadas.

-¡Has escuchado María: han descubierto en un pequeño pueblo perdido de la mano de Dios un gallo que al llegar el amanecer trata impetuosamente de despertar a los cinco vecinos que allí viven ni más ni menos que tocando jotas! ¡Dios mío! ¿Y qué será lo próximo, un gato bailando sardanas?


Yo apenas entendía lo que tanto les extrañaba pues al fin y al cabo fue una cigüeña la que trajo desde Paris a mi hermanito, pero no dije nada, supuse que aún eran demasiado mayores como para comprender hechos tan habituales.

Tormenta y tormentos



Después de descargar toda su ira contra las indemnes rocas del acantilado el mar cayó abatido, pero sin descansar apenas se levantó con fervor y de un golpe volvió a arremeter aún con más fuerza contra ellas. Los pilares de la tierra temblaron pero no quebraron y terribles tormentos sacudieron durante largo tiempo el cielo y los infiernos. La paz no retornó hasta la llegada del amanecer pero no trajo consigo el añorado descanso sino el llanto, el llanto de una oscura silueta clavada de rodillas en la orilla, sobre la fina arena, donde descansaban por fin los destrozados restos del pequeño y laborioso nautilus de su esposo, desaparecido para siempre en la profundidad del abismo.

Recuerdos de algo que nunca sucedió

Tratando inútilmente de seguir los pasos de mi sombra terminé perdiéndome en mis propios delirios y entre atardeceres metálicos y plateados destellos colgados del cielo, encontré las huellas que de niño imaginé que dejaría y que perdidas, como yo lo estaba, no conducían a ninguna parte. Sentí entonces como mi alma se encogía extrañamente tratando de recuperar de la profundidad de mis entrañas los sueños que en otro tiempo iluminaron las paredes de mi habitación. Y por un instante anhelé perseguir con mi espada a malvados piratas y rescatar a hermosas princesas y desenterrar tesoros en islas desiertas.

Ars Amandi

Un apuesto joven al que besó en los labios con dulzura despertó en aquel preciso instante del sueño que le había tenido aferrado tantísimo tiempo a la oscuridad del reino de Morfeo. Ella entonces le sonrió entusiasmada, creyendo haber encontrado a su príncipe azul, y él, aún somnoliento, le devolvió la sonrisa agradecido antes de dejar caer sus párpados intencionadamente haciéndose de nuevo el dormido.


Mientras escuchaba como los pasos de la joven y el eco de sus lamentos se desvanecían en la lejanía, se preguntó, lleno de incredulidad, cómo pudo la Bella Durmiente encontrar el amor de su vida a la primera con un truco tan ingenuo.