... relatos pseudopoéticos escritos desde lo más profundo de mi ser

Turno de noche

Muerto, pero mío –reclamó una delicada voz oculta tras una cortina de humo.

Acompañados por el eco de nuestros pasos y el tintineo de las luces fluorescentes recorrimos en silencio los fríos pasillos que conducían hasta el depósito. Allí, reconoció sus ojos verdes, aunque sin brillo, y acarició con dulzura sus pálidas mejillas mientras sonriendo me preguntó si alguna vez había estado en el cielo.

Claro –le respondí de forma irónica maldiciendo mi trabajo- pero apenas lo recuerdo.

Historia de un olvido

Y nada más existió hasta la llegada del alba, una milésima de segundo comprimida en un suspiro, un lamento ahogado en una existencia colmada de miserias.

A la mañana siguiente la vida, demasiado angustiada por el inevitable paso del tiempo, sólo pudo recordarla con unas iníciales vacías en una nota de prensa.

Esa misma noche, mientras el mundo seguía girando como si nada, la memoria insensible abandonó el eco de su voz en los brazos del tenebroso olvido consumiendo para siempre su recuerdo.

Otoño en soledad


Como tantas veces había hecho de niño, lanzó sus juguetes rotos al fondo del pozo mientras balbuceaba entre lágrimas maldiciones sin sentido. Entonces, tratando de dejar tras de sí su propio dolor, brindó con la luna por el tiempo pasado, comprendiendo que no todas las heridas terminan sanando, ni todos los finales terminan felices.

Ensoñaciones al atardecer

Caminar descalzo sobre el otoño que cubre de ocres la playa, sintiendo como mis pies se hunden sobre la arena y las olas no cesan en su empeño de borrar las huellas que siguen e incansablemente persiguen la sombra que de mi alma se desprende.

A lo lejos un barco se precipita al vacío desde el horizonte resquebrajado hasta los confines de la tierra en busca de peces de cristal que no alimentan pero sacian la sed de grandeza de quienes ansían gobernar el mundo.

El sol entonces alertado por Venus corre a esconderse bajo mis pies alargando aún más la estela de mi propia existencia, mientras la luna, convirtiendo en oscuridad la luz, funde el mar con el cielo y el murmullo de sus olas con la brisa otoñal, que me despierta de mis quimeras.

Y soñando con los peces de cristal recojo cuanto detrás de mí fui dejando y regreso sin aliento a la cotidianidad de la vida.

La lanzadora de cuchillos

No pudo evitar mirar de reojo la puerta del apartamento y al instante, sintiendo como un escalofrío rasgaba su piel, trató de huir pero los miedos que tanto tiempo llevaban dormidos despertaron de pronto y atenazaron cada uno de los músculos de su cuerpo. Inconscientemente, bajo la tintineante luz de la farola, recordó los gritos de angustia retumbando en su cabeza, las frías noches en vela escondida bajo las mantas, el eco de los pasos subiendo la escalera, los golpes. -Mamá siempre tuvo buena puntería - suspiró, mientras una lágrima resbalaba sobre su mejilla y desaparecía bajo la curvada línea de sus labios.

Fuego cruzado

Desorientada, alzó como pudo la vista y al ver su propio reflejo esparcido sobre los cristales rotos de la moqueta trató de levantarse y huir de su propia pesadilla, pero los músculos de sus piernas, abatidos por los golpes recibidos, no aguantaron el peso de su alma y se hundieron al instante en sus miedos.

Apenas podía comprender lo que estaba sucediendo pues en unos segundos todo aquello que le rodeaba había desaparecido por completo. Un helicóptero, un fuerte estallido, un extraño olor picante, gritos…

Sintiendo como se nublaban los recuerdos de sus familia y como se desvanecía la esperanza, olvidó de golpe el dolor de sus heridas e intentó sobreponerse a la angustia que atenazaba su cuerpo contra el frío suelo.

Con el escaso valor que flotaba en el aire llenó sus pulmones e intentó de nuevo soportar sobre sus hombros el peso de su decrépito mundo. Durante un efímero instante creyó en sí misma y logró ponerse con dificultad en pie, entonces a través del hueco de la ventana pudo ver el infierno del que llevaba huyendo toda la vida.

De pronto una ligera brisa cargada de plomo y metralla atravesó las cortinas y, sacudiendo con violencia las entrañas de su cuerpo, se desplomó inerte contra el suelo. Ya no lucharía por levantarse, ni tan si quiera por sobrevivir, tan sólo se esforzó por recordar los ojos de sus hijas y rezar por ellas.

Instrucciones para reventar su televisión

Este es un mensaje de todos los libros que ha comprado y nunca ha llegado a abrir, de las conversaciones familiares abortadas después de la cena, de las frases a medio acabar por culpa de un gol y de todas aquellas reflexiones silenciadas por el argumento de una película.

Advertencia: Antes de que cometa cualquier locura sería recomendable que durante unos segundos recapacitase usted sobre las causas y las consecuencias de sus actos, y los posibles inconvenientes o beneficios que estos pudieran acarrearle en un futuro próximo, y sólo entonces, y siempre y cuando haya decidido definitivamente deshacerse de la monotonía y la desidia que han llenado su vida de contenidos insípidos y vanos, podrá tomar como suyos los consejos e instrucciones que a continuación se detallán.

Causas: La politización de las diferentes cadenas, los contenidos absurdos y repetitivos, la información previamente filtrada, los teleconcursos para idiotas, la publicidad fraudulenta y engañosa, los ronquidos en el canal GH 24 horas, el asedio de la prensa rosa, futbol, futbol y más futbol a cualquier hora, personajes varios como la princesa del pueblo, los hermanos Matamoros o Jorge Javier, la falta de programas culturales y educativos, el reflejo distorsionado de la realidad, los nuevos ídolos a los que nuestros hijos admiran…

Consecuencias: Dispondrás cada día de entre dos y cinco horas para que puedas volver a preocuparte de ti mismo y de todos aquellos que te rodean. Podrás retomar la lectura de ese libro que hace tiempo abandonaste, ir a pasear junto al mar o a la plaza de tu barrio, salir a hacer deporte, charlar con tu vecino sobre cosas sin importancia, tomarte una cerveza sintiendo cómo pasa el tiempo, hacer el amor o simplemente desconectar y descansar.

Útiles: Es probable que no disponga usted en casa de un fusil de asalto AK 47, una guadaña o una motosierra, pero no desespere, seguro que si deja volar a su antojo la imaginación podrá encontrar en cualquier estancia de su vivienda utensilios eficaces con los que efectuar con precisión el plan acordado. Para ello nos serán de mucha utilidad destornilladores, cuchillos de cocina, una silla del salón, aquella maceta cuya planta hace tiempo murió, el jarrón que tanto odias, la colección de CDs de Rhafael, el cargador de un viejo móvil, las botas de futbol con tacos de aluminio, la hucha que una tía tacaña te regalo por la comunión…

Al concluir a su alrededor se amontonarán esparcidos inertes por el suelo cristales, tornillos, cables, botones, fusibles… en definitiva piezas de aquel calamitoso cacharro que le privo de disfrutar de su familia, que vertió sobre sus hijos reprobables contenidos con total impunidad, que le mantuvo secuestrado infinidad de noches para ver series que ya ha olvidado, que falsamente le sedujo con el reflejo de la fama y de la gloria. Entonces será recomendable que tome aire, se siente y disfrute de la panorámica, sabiendo que ha actuado usted correctamente. Recuerde que su familia y sus propias neuronas se lo agradecerán.

La quinta víctima

Tal vez si hubiera preguntado dónde y no cómo… pero la curiosidad le empujo a errar en la pregunta. Entonces le mire fijamente, sabiendo que solo durante unas horas sería su presa, y tratando de adivinar el sabor de su sangre me deleite relatándole todo cuanto había sucedido: los cuatro chicos elegidos al azar, el cuchillo ensangrentado, sus suplicas, el reguero de sangre…

No sé si mis palabras palidecieron su rostro o si la expresión de su cara puso fin a la macabra descripción, lo cierto es que un escalofrío recorrió fugazmente mi cuerpo al ver el sudor resbalando por su frente y sus enormes ojos inundados de miedo, el mismo miedo, el mismo olor, la misma excitación que aquella noche.

Rodeado de soledades



¿Y mi alma? Ya ni la recuerdo. La perdí de vista una noche mientras perseguía mis sueños y ahora recorro descalzo pesadillas tratando de huir de los miedos que desde entonces cubren con su manto de rocío mi pálido cuerpo. Pero aún hay noches en las que puedo sentir sus uñas clavándose en la profundidad de mi pecho, resquebrajando la piel que me aprisiona y me ata a la vida, dejando escapar así los tormentos que hacen mis noches oscuras y mis días eternos. Y la busco incansablemente entre recuerdos que agonizan en mi memoria, pero sólo encuentro lamentos, ecos lejanos de angustia que en medio de esta fosa común a los brazos del olvido me empujan pereciendo sin ella cada día un poco más.

tres historias con diferentes desenlaces que comparten idéntico comienzo

Fumar puede matar


-¿Y cuándo será el incendio?
-¡Qué importa! Para cuando todo lo que nos rodea perezca sepultado por las cenizas, ambos habremos abandonado este cementerio en el que aún florece la vida.
-Pero, quizás…
-No. Olvídalo. No habrá un quizás, ni duda alguna, ni titubeos, ni si quiera habrá futuro. Es inevitable.
-¿Y Lucía?
-Lucía… sufrirá. Pero el dolor se desvanecerá con el tiempo.
Entonces el silencio hizo que las voces que retumbaban en mi cabeza se desvanecieran por completo. Respiré profundamente tratando de encontrar la solución. No la había. Ya no. Abrí el gas y encendí un cigarrillo. Esta vez la cajetilla tenía razón.

Fuego a discreción


-¿Y cuándo será el incendio?
-Ten paciencia, aún debemos esperar a que el sol esté sobre nuestras cabezas, sólo entonces actuaremos.
-¿El sol?
-Pronto lo entenderás ¿Has traído todo lo necesario?
-¿Charly crees que hacemos bien?
-No es el momento de tener dudas Johnny, sino de llenarnos de valor, recuérdalo.
-Si claro, pero…
-Tranquilo. Todo saldrá bien, hemos repasado el plan y no habrá ningún problema. Yo lo haré si así te sientes mejor.
-Gracias.
-Bueno, ha llegado ya el momento, acércame el super rayo exterminador y…
-… ¿Chicos habéis cogido vosotros las gafas de la abuela?
-¡No mamá!

El fin justifica los medios


-¿Y cuándo será el incendio?
-¿Incendio?
-¿No lo recuerda? Fue idea suya.
-¡No! El plan consistía en atacar todos los frentes posibles mediante discursos incendiarios: política, economía, paro… y desprestigiar así de forma anticipada todas sus posibilidades electorales.
-Y entonces ¿qué hacemos con la gasolina?
-¿Gasolina?
-Eso he dicho ¿oye usted bien?
-¡Dios! Y usted tan tranquilamente apurando ese maldito cigarrillo como si nada.
-Ni fumar a gusto se puede ya.
-¡Está usted loco, vamos a salir todos volando!
-Mire eso sí sería un buen impulso mediático, elevaría su popularidad y los medios le convertirían en un mártir…
-¡Alto! ¿Por qué me miran así?